Kiss and fly.

En el año 2013, el aeropuerto danés de Aalborg, de Dinamarca, instauró un límite de tres minutos de duración para los besos en su zona “Kiss and fly”, un área situada a la entrada del aeródromo en la que los pasajeros se pueden despedir de sus parejas.

Los gestores del aeropuerto decidieron implantar esta medida no porque muchos viajeros pierden su vuelo, sino porque quienes les acompañan al aeropuerto dejaban el coche mal estacionado causando molestias.

Cada vez son más los aeropuertos que tienen este espacio dedicado a los besos. Al de Bruselas, por ejemplo, lo llaman “kiss and drive”.

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